
Ella es mi paciente.
Una chica que entra a mi consultorio con ojos brillantes y una cascada de cabello y me cuenta todos sus secretos.
Confía en mí, me ve como su caballero blanco, pero no sabe que siento una profunda obsesión por ella.
Mi corazón está bajo su custodia, late por ella con cada respiración que toma, pero sé que no puedo hacerla mía. Hasta que un día, surge una oportunidad y la aprovecho sin pensarlo.
Ya he cruzado la línea, pero si un hombre entra al paraíso una vez, no hay forma de que no siga adelante.
No comments:
Post a Comment