
Lo llaman terapia. Yo lo llamo tormento.
El Doctor dice que estoy enferma, que las pesadillas en mi cabeza deben ser desenredadas con su ayuda. Él fue quien me presentó a Theo, mi protector, mi torturador, mi todo. Juntos, me empujaron más allá de mis límites, rompiendo cada barrera que creía tener. Pero algo se siente mal.
En este manicomio, no hay escapatoria: del dolor, el deseo o la locura. Y cuando la verdad salga a la luz, me derrumbaré por completo... o lo quemaré todo.