The flirt
%20-%20Layla%20Hagen.png)
Dirigir un imperio empresarial significa que todo en mi vida depende del control. Y ser padre soltero significa que mi mundo empieza y termina con mi hija. Durante años, me he asegurado de que nada ni nadie altere ese equilibrio. Ni relaciones complicadas. Ni mujeres que puedan convertirse en algo más.
Entonces aparece Scarlett Jones, mi nueva empleada.
Es inteligente, apasionada y peligrosamente difícil de ignorar. Desde el primer momento, la atracción entre nosotros es innegable… y completamente fuera de lugar. Es mi empleada. Yo soy su jefe. Cruzar esa línea no es una opción.
Y, sin embargo, cada día me acerco un poco más.
Lo que comienza con miradas cargadas de tensión y momentos robados se transforma en algo mucho más intenso. Algo que se instala bajo la piel y ya no desaparece. Porque Scarlett no es solo una tentación pasajera… es una necesidad que no puedo controlar.
El verdadero peligro llega cuando entra en la vida de mi hija.
Verlas juntas, tan naturales, tan perfectas, despierta en mí un deseo que había enterrado hace mucho: la posibilidad de una familia, de un futuro distinto, de algo real.
Y eso es lo único que no puedo permitirme perder. Porque esta vez no solo está en juego mi corazón. Pero alejarme de Scarlett ya no es una opción.
%20-%20Layla%20Hagen.png)
No me gustan las complicaciones, y ella es puro desastre.
Así que cuando Georgie irrumpe en mi mundo, furiosa porque uno de mis negocios le ha costado todo, debería apartarme. En lugar de eso, le propongo una tregua. Una fiesta de Mardi Gras. Una sola noche para arreglar las cosas.
Pero cuando aparece su arrogante ex y la empuja demasiado lejos, hago lo único que no debería: la beso.
Solo debía ser una distracción, pero se convierte en una obsesión. Y entonces le hago una nueva propuesta: que finja ser mi novia y yo abriré todas las puertas de esta ciudad para ella.
Fiestas de la alta sociedad. Contactos poderosos. Una segunda oportunidad para recuperar todo lo que perdió.
Todo es mentira.
Excepto la forma en que me mira. La forma en que no puedo dejar de tocarla. La forma en que un beso nunca es suficiente. Y en algún punto, entre confesiones a medianoche y caricias robadas, lo que era mentira empieza a sentirse demasiado real. Porque Georgie ya no está fingiendo, y yo tampoco.
Nunca he sido el hombre que se queda, y ella merece a alguien así.
Pero si alejarme es lo correcto…¿por qué siento que perderla me destruiría?
No comments:
Post a Comment