Te juro por Dios, Jacob Lynch, que, si vuelvo a ver tu rostro arrogante y engreído, arruinaré tu hombría de un rodillazo.
Eras el capitán de fútbol glorificado, el rompecorazones, el chico más popular de la escuela y, sin embargo, de repente desapareces dejando a todos tus horribles amigos señalándome con el dedo, dando vueltas como buitres hambrientos para ver si me rompía.
Pero no sabían que ya lo había hecho. A diario. Durante meses lloré por ti.
Tú. Me. Rompiste.
Te burlaste de mí y me atormentaste durante años hasta que finalmente me convenciste de que me enamorara de ti.
Dijiste: Nada podrá separarnos.
Y yo te creí.
Pero mentiste.
Y te fuiste.
Sin una palabra, sin un toque, sin un sonido.
Simplemente. Te. Fuiste.
Justo cuando mi mundo se caía a pedazos, encendiste la cerilla y observaste desde lejos cómo lo que quedaba ardía en llamas.
Así que, si alguna vez vuelvo a ver tu estúpido y atractivo rostro, no serás más que el chico que solía conocer. El chico que rompió mi corazón y aplastó mi alma en un solo día.
Porque, Jacob Lynch... No tengo más XO que darte.
Nunca más tuya,
Rosie.
P.D. Odio lo mucho que aún te amo.

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