Never and always + epílogo
Ella es una chica de ciudad ambiciosa que no se quedará mucho tiempo. Él es un hombre de montaña tranquilo que nunca se irá.
Saltan chispas, y es un duelo entre tacones altos y camisas de franela.
Piper.
Como directora de operaciones de Hoteles Langston, viajo por todo el mundo, pero por el momento estoy en Windward, Colorado.
El pueblo es pequeño, nieva (¡qué horror!), ¿y ya mencioné que es pequeño? En cuanto termine las reformas de nuestra última adquisición, me voy.
Un hombre se ha convertido en la pesadilla de mi existencia: el jefe de mantenimiento del hotel, Everett Murray.
¿Lleva el hombre su uniforme? No. Lleva camisas de franela horribles y vaqueros. Quizás la tela vaquera le quede como un guante y la franela se estire sobre sus anchos hombros, pero eso no viene al caso.
Necesito que el hotel cumpla con los estándares de Langston, necesito que este trabajo esté terminado para poder seguir adelante y no voy a dejar que Everett me retrase.
Everett.
Tuvo que ocurrir una tragedia para que me diera cuenta de que Windward era mi hogar. Me encanta mi trabajo. No hay jornadas interminables, ni estrés, ni me pierdo lo importante.
Entonces Piper Ellis entra pavoneándose al hotel con sus faldas ajustadas y tacones altos. Esa mujer es un dolor de cabeza que no necesito.
Pero cuando su problemático hermano llega al pueblo, descubro otra faceta de Piper: su lado más sensible, el que siempre oculta. Cuando sus problemas la convierten en un blanco fácil, estoy ahí para protegerla.
Ella será una chica de ciudad y yo un hombre de montaña de pura cepa, pero ninguno de los dos puede resistir la fuerza de nuestra atracción.
Aun así, sé que algún día hará la maleta con su ropa de diseñador y se marchará, porque todo el mundo sabe que los polos opuestos se atraen, pero no permanecen juntos.
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