The wedding disaster
Una cama. Diez reglas. Cero posibilidades de cumplirlas.
Vine a esta boda para evitar que mi mejor amiga perdiera la cabeza.
No vine para compartir habitación, cama extragrande y una peligrosísima barricada de almohadas con Logan Whittaker: hermano del novio, padrino de boda y amenaza con piernas para mi autocontrol.
Logan es arrogante, guapísimo e imposible de ignorar.
Así que impongo algunas reglas:
Nada de tocarse.
Nada de coquetear.
Nada de besos.
Y, por supuesto, nada de sexo.
Fácil.
Salvo porque Logan sabe demasiado bien cómo hacer que quiera romperlas todas.
Entre unas batas de damas de honor plagadas de errores, un perro con un talento casi delictivo para sembrar el caos y esa forma en que Logan me mira cuando cree que no me doy cuenta, mis reglas empiezan a venirse abajo a una velocidad alarmante.
Porque ¿qué es lo peor de compartir cama con el hombre al que se supone que debes resistirte?
Descubrir que quizá no quieras hacerlo.
Un barco equivocado. Un camarote diminuto. Un problema muy serio.
Se suponía que debía embarcarme en el crucero donde se celebrará la boda de mi hermana.
En cambio, he terminado en el barco equivocado.
¿Y lo peor? Estoy atrapada con Theo Bennett: el hermano mayor del novio, un adicto al trabajo demasiado serio, siempre impecable en su traje, que me mira como si yo fuera una catástrofe natural.
Ahora tenemos que pasar cuatro días en un crucero para solteros, sin una sola plaza libre y compartiendo un camarote diminuto.
Entre atardeceres griegos, caos familiar y una boda que ambos intentamos no arruinar, no puedo evitar preguntarme: ¿y si subir al barco equivocado fuera la única forma de encontrar al hombre indicado?
No comments:
Post a Comment